El único agraciado es aquel que realmente va a cobrar el premio. Es decir, si dos amigos adquieren un décimo de lotería pero sólo lo conserva uno y este es el que finalmente va a cobrarlo. Salvo pruebas que lo demuestren, será él –a efectos tributarios- el único agraciado y no los dos amigos que no han procedido al cobro del boleto.

¿Qué pasará si luego se reparten el dinero del premio? Pues salvo que pueda demostrar que ha sido comprado entre varios, si luego el agraciado decide repartir el dinero lo que está haciendo es una donación. Una donación que tributa en el Impuesto sobre Donaciones. Por lo tanto, cuidado en el momento de ir a cobrar el premio.

Es importante asesorarse antes y que vayan todos los realmente agraciados a cobrar el décimo. Una vez hemos percibido el premio hemos de tener claro cómo tributa. Los premios de loterías autorizadas están exentos hasta un importe de 2.500 euros. Pero son 2.500 euros por décimo, no por agraciado. Por lo tanto, si toca un boleto y somos dos los agraciados deberemos prorratear esos 2.500 euros entre los dos.